viernes, 11 de abril de 2008

Despedida de soltera

Que se case una compañera de trabajo da mucha alegría, sobre todo teniendo en cuenta que en la plantilla la mayoría no cumple más los 40, con algunas excepciones. Casi todas las celebraciones últimamente son comuniones, bodas de plata o bautizos ya de algún nieto (las que menos). Por eso que se nos case alguien es algo excepcional que hay que celebrar por todo lo alto, no ya el banquete, que de eso se encargarán los novios o los padrinos si tienen suerte, sino de la despedida de soltera. Con el ambiente que hay por la UCI y con las ganas de marcha que tenemos por muy cuarentones que seamos, la lista de los asistentes se está alargando cada vez más, y, cómo no, yo no me lo voy a perder!!! Porque dinero no habrá mucho, pero ganas de disfrutar todo lo posible no falta. Como se suele decir: mientras haya salud...hay que aprovechar todas las oportunidades de divertirse que vengan, que ya vendrán tiempos peores.
No recuerdo haber ido nunca a una despedida de soltera, pero lo que no se puede olvidar son la cantidad de despedidas de soltera -y soltero- que se ven en verano por los pubs y discotecas de mi ciudad. El verano pasado llegué a contar hasta seis despedidas en una noche de sábado por los sitios de movida del Puerto, cada una con su peculiar forma de celebrarlo. Una con todas las participantes con camisetas con alguna cita impresa por detrás, otras con pantalones vaqueros y sombrero de cawboy, y cómo no, no podía faltar el típico grupo de chicas con banda a lo Miss, o si no, con pasada del pelo con algo "colgando". La verdad es que visto desde fuera, o sea, del que no va celebrando nada, parece que van haciendo el ridículo, pero como en todo, lo importante es participar. Y si después de la comilona se va a un "boys", pues ya el remate de los tomates. Creo que no va ser el caso, aunque suenan campanas de que algo habrá, ya veremos mañana...