miércoles, 26 de noviembre de 2008

Empresa de mudanzas.


Hace ya 21 años que terminé mi diplomatura en enfermería (unos cuantos, pero no se me nota mucho), y nunca pensé que entre las asignaturas que estudie tenía que haber una en la que te enseñaran cómo poner 22 enfermos en 17 camas -con un sólo paciente en cada una- y que todos estuvieran correctamente atendidos en todo momento.
Así es como funciona el lugar donde trabajo. Por la mañana cuando llegamos hay 17 pacientes uno en cada cama (las diez de polivalentes y las siete de coronarias). Antes de irnos a las tres hemos sacado a los que se van de alta a la habitación de urgencias, que para lo que menos sirve es para las urgencias. Por la tarde empiezan los cambios: el que está en el 5 que pase al 7 para que el que está en el 2 pueda ir al 5 porque hay que dializarlo ¡URGENTE!. Otro que pase a una de las camas de coronarias que se ha quedado libre después de las altas, pues viene un quirófano que lleva esperando desde la mañana para ingresar. Después un traslado del hospital de Villamartín, y un ingreso de urgencias. Y luego a buscar cama en planta para alguno de los que esté mejor, porque hay que dejar alguna cama libre para la noche. Y en coronarias pasar a alguien al dúplex (la única habitación con dos camas de la UCI) para dejar otra libre.
En fín, que más que enfermeros de un hospital del SAS parecemos trabajadores de una empresa de mudanzas, cama pa'cá y cama pa'llá todo el día, con todos los "avíos" de cada habitación, claro, y sin celador, por supuesto.