lunes, 1 de diciembre de 2008

Mis vecinos

Otra vez me despertaron mis vecinos de abajo el sábado a las 9 de la mañana. Tenían una bronca a pleno pulmón. Pero ¡¿qué se puede estar discutiendo a esas horas?!, con lo bien que se está calentito en la cama, acurrucadito, aprovechando que no hay que llevar a las niñas al cole, ni nada. Cada vez que les oigo discutir intento poner atención al tema de debate, pero nada, no lo pillo, una palabra suelta por aquí de él, más adelante otra de ella... Ahora se oyen en el pasillo, ahora en el dormitorio...Ya sé que es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas, pero si no, que no griten tanto, y el morbillo gana a la prudencia.
O si no, mi vecino de atrás. Es el que linda su salón con la cabecera de mi cama. Desde que vivo aquí tenemos la desdicha de escuchar su televisión a todo volumen cada vez que viene por la noche con el nivel de alcoholemia algo sobrepasado (mejor dicho, con más alcohol que suero en la sangre). Se ve que el hombre las coje de escándalo y cuando llega a su casa cae en coma etílico. La tele se puede llevar toda la noche encendida, y los únicos que la escuchamos somos los vecinos, el de arriba, el de abajo, y los de detrás, que somos nosotros. Aunque parece que está más formal últimamente, sólo pasa los sábados por la noche, y no todos. Los vecinos de su bloque habrán hecho un escrito a alcohólicos anónimos para que hagan el favor de reclutarlo en sus filas de socios, a ver si así se puede descansar en silencio, que no en paz, que para eso ya habrá tiempo...
¿Qué hago?¿me compro otra casa?, creo que mejor me compraré unos tapones para los oídos, que tal como está la cosa me va a salir más barato.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Empresa de mudanzas.


Hace ya 21 años que terminé mi diplomatura en enfermería (unos cuantos, pero no se me nota mucho), y nunca pensé que entre las asignaturas que estudie tenía que haber una en la que te enseñaran cómo poner 22 enfermos en 17 camas -con un sólo paciente en cada una- y que todos estuvieran correctamente atendidos en todo momento.
Así es como funciona el lugar donde trabajo. Por la mañana cuando llegamos hay 17 pacientes uno en cada cama (las diez de polivalentes y las siete de coronarias). Antes de irnos a las tres hemos sacado a los que se van de alta a la habitación de urgencias, que para lo que menos sirve es para las urgencias. Por la tarde empiezan los cambios: el que está en el 5 que pase al 7 para que el que está en el 2 pueda ir al 5 porque hay que dializarlo ¡URGENTE!. Otro que pase a una de las camas de coronarias que se ha quedado libre después de las altas, pues viene un quirófano que lleva esperando desde la mañana para ingresar. Después un traslado del hospital de Villamartín, y un ingreso de urgencias. Y luego a buscar cama en planta para alguno de los que esté mejor, porque hay que dejar alguna cama libre para la noche. Y en coronarias pasar a alguien al dúplex (la única habitación con dos camas de la UCI) para dejar otra libre.
En fín, que más que enfermeros de un hospital del SAS parecemos trabajadores de una empresa de mudanzas, cama pa'cá y cama pa'llá todo el día, con todos los "avíos" de cada habitación, claro, y sin celador, por supuesto.

viernes, 11 de abril de 2008

Despedida de soltera

Que se case una compañera de trabajo da mucha alegría, sobre todo teniendo en cuenta que en la plantilla la mayoría no cumple más los 40, con algunas excepciones. Casi todas las celebraciones últimamente son comuniones, bodas de plata o bautizos ya de algún nieto (las que menos). Por eso que se nos case alguien es algo excepcional que hay que celebrar por todo lo alto, no ya el banquete, que de eso se encargarán los novios o los padrinos si tienen suerte, sino de la despedida de soltera. Con el ambiente que hay por la UCI y con las ganas de marcha que tenemos por muy cuarentones que seamos, la lista de los asistentes se está alargando cada vez más, y, cómo no, yo no me lo voy a perder!!! Porque dinero no habrá mucho, pero ganas de disfrutar todo lo posible no falta. Como se suele decir: mientras haya salud...hay que aprovechar todas las oportunidades de divertirse que vengan, que ya vendrán tiempos peores.
No recuerdo haber ido nunca a una despedida de soltera, pero lo que no se puede olvidar son la cantidad de despedidas de soltera -y soltero- que se ven en verano por los pubs y discotecas de mi ciudad. El verano pasado llegué a contar hasta seis despedidas en una noche de sábado por los sitios de movida del Puerto, cada una con su peculiar forma de celebrarlo. Una con todas las participantes con camisetas con alguna cita impresa por detrás, otras con pantalones vaqueros y sombrero de cawboy, y cómo no, no podía faltar el típico grupo de chicas con banda a lo Miss, o si no, con pasada del pelo con algo "colgando". La verdad es que visto desde fuera, o sea, del que no va celebrando nada, parece que van haciendo el ridículo, pero como en todo, lo importante es participar. Y si después de la comilona se va a un "boys", pues ya el remate de los tomates. Creo que no va ser el caso, aunque suenan campanas de que algo habrá, ya veremos mañana...